jueves, 11 de junio de 2009

[...]La tristeza, sin embargo, no se disipó. Zedka se acostó, durmió casi doce horas seguidas y, cuando se despertó, no tenia ganas de levantarse. La historia de Preseren había hacho volver a su mente la imagen de aquel primer amante, de cuyo destino no volvió a tener noticias.Y Zedka se preguntaba:¿habré insistido lo suficiente? ¿Debería aceptado el papel de amante, en ves de querer que las cosas se amoldasen a mis expectativas? ¿Luché por mi primer amor con la misma fuerza que he luchado por mi pueblo?Zedka se convenció de que sí, pero la tristeza no se alejaba. Lo que antes parecía el paraíso- la casa cerca del río, el marido a quien amaba, los hijos comiendo pochoclo delante de la televisión-comenzó a transformarse en un infierno.[...][...] una tarde ella se acostó, sufriendo por amor como no había sufrido nunca antes, ni siquiera cuando tuvo que volver a la aburrida cotidianidad de Ljubljana[...][...]en el caso de la Amargura , el terreno propicio para el sufrimiento de la enfermedad aparece cuando se crea el miedo a la llamada "realidad". Ciertas personas, en el afán de querer construir un mundo donde ninguna amenaza externa pueda penetrar, aumenta EXAGERADAMENTE SUS DEFENSAS CONTRA EL EXTERIOR(gente extraña, nuevos lugares, experiencias diferentes) y dejan su interior desguarnecido. Ý a partir de ahí la Amargura comienza a causar daños irreversibles.El gran objetivo de la Amargura ( o Vitriolo, como preferiría decir el doctor Igor) era la voluntad. Las personas atacadas por este mal iban perdiendo la facultad de desear y en pocos años ya no conseguían salir de su mundo, pues habían invertido enormes reservas de energía construyendo altas murallas para que la realidad fuese sólo aquello que anhelaban fervientemente.Al conjugar el ataque externo, habían limitado también el crecimiento interno. Continuaban yendo al trabajo , viendo televisión, protestando contra el tránsito y teniendo hijos, pero todo eso sucedía automáticamente y con la ausencia absoluta de toda emoción interior porque, finalmente, todo se hallaba bajo control.El gran problema de envenamiento por Amargura residía en que las pasiones-odio, amor, desesperación,entusiasmo, curiosidad-también dejaban de manifestarse. Después de algún tiempo, ya no le restaba al amargado ningún deseo. No tenía ganas ni de vivir, ni de morir, ésta era la dramática situación. [...][...] aquel sueño que estaba enterrado en el fondo de su memoria, aunque a veces se despertaba durante un concierto, o un hermoso disco escuchado por casualidad. No obstante, siempre que su sueño afloraba, el sentimiento de frustación que la embargaba era TAN PROFUNDO que ella intentaba adormecerlo rápidamente(...)(...) nadie puede acostumbrarse a nada, Eduard. Fíjate yo estaba volviendo a apreciar el sol, las montañas y hasta acepte los problemas; estaba incluso aceptando que la falta de sentido de la vida no era culpa de nadie mas que de mí misma [...]


"Tengo mucho que hacer: cosas que siempre he dejado para el futuro, cuando pensaba que la vida era eterna; cosas por las que perdí interés cuando creí que la vida no valía la pena."

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